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lunes, 9 de mayo de 2016

LAS TÉCNICAS DE MEDIACIÓN FACILITAN EL LIDERAZGO


Recientemente, participaron en un desayuno organizado por el Grupo de investigación Conflict Management de ESADE, Romain Vallet, Senior Counsel de GE Power Conversion EMEA y María Belén Pose, directora del departamento de Asesoría Jurídica Corporativa de ARAG entre otros destacados representantes del mundo empresarial.


Los ponentes coincidieron en la creciente importancia de la mediación como un recurso especialmente útil para la resolución de controversias en el ámbito mercantil, en un momento en que el incremento de la conflictividad, junto con la complejidad y globalización de las relaciones económico-empresariales, hacen que la gestión de conflictos en la empresa se esté convirtiendo en una de las áreas de mayor desarrollo en la actualidad.

Hoy día se precisa que los directivos de empresa, además de su experiencia y vastos conocimientos, aporten activos relacionados con un determinado estilo de liderazgo y una serie de habilidades que le capaciten para sintonizar, aglutinar y dirigir hacia el éxito el equipo que encabezan.

Pero es verdad, que el camino que discurre por la actividad de una empresa, no siempre es un camino de rosas. De forma natural e inevitable, en ocasiones se producen disputas o desacuerdos dentro del equipo, la empresa o entre empresas. Son estas las ocasiones donde el dirigente afectado tiene la oportunidad de demostrar a través de su capacidad de liderazgo, que puede reconducir la situación adecuadamente, evitando la escalada del conflicto y encontrando una solución pactada. 

Romain Vallet, explicó el sistema de gestión de conflictos en la compañía norteamericana General Electric: “en primer lugar intentamos negociar una solución al conflicto, en un plazo razonable. Si no se llega a acuerdo, recurrimos siempre y cuando las partes lo deciden, ir a mediación previo acuerdo”.

Esta capacidad de liderazgo debe estar basada en el desarrollo de lo que se conoce como “cultura del acuerdo”. Se trata de aplicar las técnicas de la mediación, que los mediadores profesionales utilizamos como herramientas en los procesos de resolución de conflictos, que unido a la capacidad de adaptación y generación de opciones, sean elementos clave del estilo de liderazgo que demandan hoy las compañías, que rompe con el modelo tradicional del “ordeno y mando” para la resolución de los desacuerdos. 

Un liderazgo basado en el acuerdo es además económicamente rentable, María Belén Pose, directora del departamento de Asesoría Jurídica Corporativa de ARAG, aseguró que “el coste medio de los procesos gestionados íntegramente a través de ADR es cinco veces menor que el de aquellos que siguen la vía judicial”.

No hay duda que las aptitudes son necesarias para el desarrollo del desempeño, por ello la formación de directivos y responsables de equipos en la práctica de habilidades de resolución de conflictos, no cabe duda que mejora su rendimiento profesional y facilita su liderazgo en la empresa.

Jorge Miralles
Socio en Acordia Mediación
info@acordiamediacion.es

miércoles, 5 de agosto de 2015

LA MEDIACIÓN COMO HERRAMIENTA DE LA ECONOMIA SOCIAL

La propia naturaleza de las entidades que participan de la Economía Social y los principios que las rigen basados en relaciones de colaboración, están en clara sintonía con los principios y bases que guían los sistemas alternativos de resolución de disputas,  conocidos como ADR.

Las personas que forman parte de empresas y organizaciones, establecen una serie de interrelaciones que inevitablemente y de forma natural producen discrepancias, desacuerdos que conviene resolver, preferiblemente mediante el empleo de mecanismos no confrontativos y alternativos a la vía judicial. La propia legislación nacional y algunas autonómicas así lo establecen,  contemplando los ADR (mediación, conciliación, arbitraje) como mecanismos alternativos adecuados de resolución.

Acordia, expertos en base a nuestra experiencia en la gestión y resolución de conflictos desde las técnicas de la mediación y ADR  en el ámbito organizacional, hemos podido comprobar los altísimos costes económicos y temporales que suponen para la empresa u organización la ausencia o inadecuada gestión y resolución de los conflictos en las mismas.

Las empresas y entidades de la economía social tienen una gran ventaja respecto a otro tipo de organizaciones en la implementación y empleo de “métodos alternativos de resolución de conflictos”, dada su característica democrática, colaborativa y participativa, que comparte  la Medición y las técnicas de ADR.

Es deseable que las personas que dirigen la organización sean los líderes del cambio, involucrando a toda la organización dando un enfoque global, dotándola de las herramientas necesarias y desarrollando una cultura donde las partes en disputa sean con responsabilidad los protagonistas del acuerdo.

Con “una mirada a futuro” las empresas y organizaciones podrán prever, gestionar y resolver problemas capacitándose en diversas y potentes técnicas y herramientas de afrontamiento y modo de resolución de desacuerdos, asistidas y guiadas por un tercero mediador experto en su implantación, a través de pactos eficaces y reales, incluyendo cláusulas de remisión a la mediación en contratos, estatutos u otros acuerdos de colaboración de la organización con terceros, y sistematizando e implantando  procesos de resolución de desacuerdos, basados en la metodología colaborativa  como la mejor alternativa a un no acuerdo.


Acordia Mediación


viernes, 8 de mayo de 2015

LA CONTINUIDAD DE LA MICROEMPRESA: UN RETO


El tejido empresarial español está compuesto en un 98% por pequeñas unidades económicas denominadas microempresas que suponen el 80% del empleo. La mayoría de estas compañías en muchas ocasiones suplen el déficit en sus modelos de gestión utilizando la intuición. La intuición, que puede suponer una dificultad para gestionar una gran empresa, sin embargo en las microempresas y PYMES en general puede ser una gran ventaja competitiva, si se utiliza como elemento dinamizador generando soluciones creativas y flexibles.

Para asegurar la supervivencia de la empresa además  del trabajo duro y utilizar la intuición, también es necesaria formación en competencias financieras, de marketing, de recursos humanos, idiomas,….. y en habilidades para la gestión de los conflictos, que de forma natural se van a generar como consecuencia de las relaciones personales y profesionales que vamos a establecer, con nuestros socios, colaboradores, clientes, proveedores, etc.

Aceptar que el conflicto es parte de la condición humana, que es un estímulo para el desarrollo, que favorece el progreso y los cambios y que hay que aprender a convivir con él, es una oportunidad para afrontar de forma positiva el fututo de la microempresa

Por tanto una forma de asegurar la continuidad de una PYME, es resolver los conflictos que se puedan generar, para lo cual el emprendedor debe estar atento a gestionar los desacuerdos. Un socio disgustado, un empleado desmotivado, un cliente insatisfecho, son obstáculos a su desarrollo. Evitando la situación en vez de afrontarla, normalmente no se soluciona el tema, y si en cambio,  puede contaminar las relaciones con otras personas o colaboradores.

Comenzaremos por observar e intentar comprender el problema, discerniendo entre lo que se dice y lo que se quiere decir, que a veces son dos cosas diferentes.  Con una visión transversal del desacuerdo, preguntando y preguntándonos, ¿Por qué? y ¿Para qué? podremos obtener una respuesta sobre cual es el verdadero problema.
Muchas veces caemos en la trampa de dar solo soluciones que ya conocemos, a los problemas siempre de la misma manera. Un pensamiento creativo requiere que aunque parezca obvia la respuesta, debemos dar la ocasión de crear otras muchas soluciones para tomarlas en consideración. Cuando enfocamos los problemas desde más de una perspectiva, siempre se producen resultados más provechosos.

Tenemos que evitar poner barreras que nos impidan descubrir todas las posibles soluciones. Si somos capaces de valorar todas las opciones, daremos ocasión a que surjan oportunidades. El truco consiste en transformar la visión que tenemos de los problemas en una fuente de oportunidades.

En ocasiones ocurre que por motivos que no vamos a entrar en esta ocasión, puede ser que no se alcance un acuerdo sobre la disputa. En estas circunstancias, podemos contar con la ayuda de un mediador profesional que de una forma neutral e independiente del conflicto, facilite el camino para encontrar una solución que satisfaga todas las partes.

El conflicto puede generar tanto consecuencias negativas como positivas, pero los conflictos bien gestionados ayudan a crecer, a estimular las habilidades de negociación, fortalecen las relaciones personales y profesionales y facilitan la continuidad de la Microempresa.
Jorge Miralles
Socio Director de Acordia Mediación

Acordia Mediación

jueves, 26 de febrero de 2015

¿ PARA QUE MEDIAR CUANDO LA NEGOCIACIÓN HA FRACASADO?



Cuando planteamos a nuestros amigos abogados, en aquellos casos en que han agotado la vía de la negociación y ya no cabe más que iniciar la vía judicial, acudir a un proceso de mediación, la respuesta habitual que recibimos es :  “¿Para qué acudir a una mediación, si nosotros ya hemos intentado llegar a un acuerdo y no lo hemos conseguido?

Es comprensible que muchos profesionales de la abogacía, se muestren en ocasiones reticentes a la idea de la mediación, convencidos que la mediación es una actividad diaria que desarrollan. Llevan toda su vida negociando, “mediando con los otros colegas”. La cuestión es que posiblemente no se ve la diferencia entre mediar y negociar.

El negociador puede que sigua la línea de la Escuela de Harvard (ganar/ganar), tener un talante colaborativo, ser empático y asertivo, etc., pero enfocará la negociación siempre (y así debe ser) desde la perspectiva de los intereses que defiende. 

El mediador ofrece una vez finalizada la fase de negociación sin acuerdo, la oportunidad de abrir un proceso, en que participe una figura ajena a las partes, neutral e independiente. Esta consideración es fundamental para entender que puede aportar la mediación, cuando las partes en conflicto, no han conseguido llegar a un acuerdo por ellas mismas, a pesar del esfuerzo realizado por los implicados y sus asesores. Mantenerse al margen de las posiciones de cada parte, sin influencias de ningún tipo ni prejuicios o tratos diferenciados por razones inapropiadas, solo puede ofrecerlo la figura del mediador.

La segunda cuestión a tener en cuenta, es que los mediadores son profesionales formados específicamente para desarrollar esta tarea. No solo conocen las técnicas de la negociación, también disponen de las habilidades y herramientas necesarias en la gestión de los conflictos.

Además, en ningún caso el inicio de un proceso de mediación, limita el derecho de acudir a la vía judicial, de igual manera que también es posible acudir a mediación suspendiendo la vía judicial ya iniciada.  En el caso de que no  se llegara a un acuerdo de mediación, el procedimiento seguiría su curso.


Por tanto cuando el intento de negociación de las partes en conflicto no ha obtenido el resultado previsto, tiene sentido la posibilidad de recurrir a un tercero neutral e independiente, que es el mediador, en beneficio del cliente, ya que no resta eficiencia ni protagonismo a ninguna de las partes y si ofrece una nueva oportunidad para el acuerdo.