sábado, 4 de abril de 2020

COMO EVITAR QUE LA COMUNICACIÓN “ONLINE” TERMINE EN CONFLICTO

La #pandemia de #COVID-19 ha reducido las reuniones cara a cara, el contacto físico, las comidas compartidas y las largas reuniones. Las reuniones presenciales ofrecen a través del contacto visual, el lenguaje corporal y el tono de voz, claves no verbales y verbales que facilitan la comprensión y facilitan la relaciones. Pero en las circunstancias actuales, la #comunicación en persona ya no es una opción. 

Sin embargo, eso no significa que las relaciones no puedan continuar. Gracias a los múltiples sistemas de comunicación que desde hace tiempo tenemos disponibles, desde las “tradicionales” llamadas telefónicas hasta videoconferencias, pasando por correos electrónicos y mensajes de texto, podemos seguir manteniendo nuestras relaciones personales y profesionales, solo que conviene no olvidar el nuevo escenario en que nos movemos, si no queremos tener problemas, ahora éstos sistemas de comunicación a distancia,  cobran un mayor protagonismo porque será el único medio para relacionarnos.
Tenemos que luchar por mantener a flote nuestra actividad, en medio de las dificultades económicas. La mayoría de los asuntos se pueden tratar a distancia.

Teniendo en cuenta que esta situación no sabemos por cuánto tiempo durará, pero si sabemos que es temporal, es probable que sea conveniente retrasar, al menos en un primer momento, las conversaciones que puedan ser más complejas. Pero hay que continuar y, si podemos, tenemos que luchar por mantener a flote nuestra actividad, en medio de las dificultades económicas. La mayoría de los asuntos se pueden tratar a distancia.

Ante la gran variedad de medios que antes enunciamos, ¿Cuál elegir? Al principio de un contacto o negociación, para establecer una buena relación, evaluar el interés de la otra parte sobre nuestras propuestas o su disposición de llegar a un acuerdo, una videoconferencia nos puede facilitar esta información, siempre y cuando al igual que en las reuniones presenciales, tengamos en cuenta que las personas nos diferenciamos en nuestros estilos de comunicación. Unos preferimos ir directamente al asunto, sin preámbulos. Otros necesitamos mucho contexto. Unos preferimos que nos den indicaciones concretas, otros que sean genéricas y nos dejen libertad para actuar.

Tenemos que ser conscientes que la videoconferencia no es igual de fluida que una conversación cara a cara. Es posible que perdamos parte del lenguaje corporal vital cuando se está luchando con una imagen pixelada o con problemas de conexión. En ocasiones los problemas vienen por la forma en que nos comunicamos y muy especialmente cuando el tema de la conversación despierta nuestras emociones o/y las de nuestros interlocutores. En todos los casos, si no queremos que la conferencia termine en fracaso, tendremos que recurrir a nuestra habilidad para expresar opiniones o puntos de vistas que nos permita gestionar las diferencias y las dificultades técnicas, de tal forma que resolvamos los problemas de una manera productiva y enriquecedora.

Cada vez que te sientas irritado o confundido por un intercambio de información, levanta el teléfono para resolver las cosas, olvídate del correo electrónico y mensajes rápidos.

Una vez iniciado el proceso, los correos electrónicos pueden ser las mejores herramientas para intercambiar propuestas detalladas y documentos. ¿Tienes una idea rápida para compartir? Un SMS o WhatsApp nos facilita la vida. ¡Pero ojo!, cada vez que te sientas irritado o confundido por un intercambio de información, levanta el teléfono para resolver las cosas, olvídate del correo electrónico y mensajes rápidos.

Debido a que los correos electrónicos y los mensajes de texto carecen de señales verbales y visuales, pueden malinterpretarse fácilmente. Cuando nos llega un mensaje por correo electrónico o mensaje de texto, recibimos sólo un conjunto de palabras y aunque los “emojis” pueden ayudar, somos nosotros quienes le atribuimos las emociones. Un mismo correo puede ser interpretado de dos formas opuestas dependiendo de quién es la persona que lo lee. En función de nuestro estado de ánimo, prejuicios y experiencias pasadas nosotros le ponemos la emoción al mensaje. Muchas veces estas emociones no coinciden con la verdadera intención del emisor.

En este momento de incertidumbre y ansiedad, los malentendidos y los conflictos pueden ser más probables, sin embargo, al mismo tiempo, WhatsApp o correos electrónicos, nos ofrecen la oportunidad, si dejamos un espacio de tiempo y reconducimos la presión del momento, a reflexionar sobre nuestras respuestas, y evitar que los mensajes cruzados provoquen una escalada del desacuerdo.

En mi experiencia como mediador ante una  disputa en plena escalada,  en más de una ocasión hemos tenido que solicitar a las personas inmersas en el conflicto, que renunciasen a utilizar la vía WhatsApp o correo electrónico para comunicarse, como primera medida para acotar la espiral de tensión, que impedía  avanzar en la búsqueda de una solución.

Después de que el coronavirus siga su curso y se levanten las restricciones de distanciamiento social, podremos reunirnos nuevamente y darnos la mano una vez más. Habremos experimentado la facilidad y el ahorro de costos de la comunicación en línea, pero aunque sabemos por experiencia y por estudios como la investigación realizada por Jennifer D. Parlamis y Daniel R Ames (2010) “Negotiations: A Comparison of Emotions, Perceptions and Outcomes”, que nos confirman que con las relaciones presenciales se alcanzan mejores resultados que haciéndolo en línea, no será óbice para que los medios telemáticos pasen a formar parte definitivamente de nuestro habitual medio de comunicación.

La formación en “soft skills” relacionadas con la comunicación en general y en especial en medios telemáticos, que cada día van a tener un papel más importante, nos va a facilitar convertir lo que podría ser una barrera en la comunicación y una fuente de conflictos, en una oportunidad para mejorar nuestras relaciones. 

Sin embargo, no se puede sustituir la comunicación directa, por solo contactos virtuales

Recapitulemos pues. Comunicarse con otras personas es una necesidad fundamental en la vida privada y en el trabajo, y la Comunicación Digital ya es una realidad que ha venido para quedarse, que está llamada a convertirse en el eje vertebral de las organizaciones para la comunicación entre empleados, directivos, colaboradores (actuales y futuros). Sin embargo, no se puede sustituir la comunicación directa, con el lenguaje verbal y extraverbal que ello implica, por contactos virtuales, que están plagados de malentendidos. Ambos tipos de comunicación pueden ser complementarios, pero no sustituibles, aprovechemos lo mejor de cada uno, porque conectarse digitalmente, no es, en modo alguno, equivalente a conseguir comunicarse.

La comunicación online no es un asunto menor, ya que puede determinar el éxito o fracaso de una relación, según se gestione y utilice este medio de comunicación. Cuando comprobemos que, por unas razones u otras, nuestra comunicación se está complicando, los mensajes suben de tono y estamos llegando a punto de suspender la relación, que suele ser uno de los efectos más habituales cuando estalla un conflicto, pensemos que quizás es el momento de acudir a un mediador profesional, que vía OnlIne o/y presencialmente (cuando podamos), nos ayuden a salir del bloqueo y faciliten la búsqueda de un buen acuerdo.

Jorge Miralles Andress
Mediador Empresarial, socio fundador de Acordia Mediación

#JuntosSaldremosAdelante #YoMeQuedoEnCasa #mediación #negociación #miempresaAcuerda